Los jóvenes hispanos son frecuentemente obesos y enfrentan más riesgos de enfermedades cardiacas

Informe de la publicación de acceso rápido de la American Heart Association

July 09, 2014 Categories: Heart News, Foreign Language News Releases

Puntos destacados del estudio

  • La obesidad es común entre la comunidad hispana de los EE. UU. y está presente en niveles más altos y graves entre los jóvenes hispanos.
  • Este hecho está asociado con un riesgo considerable de enfermedades cardiacas.

Su circulación está prohibida hasta las 3 p.m., Hora Central / 4 p.m., Hora del Este, del miércoles 9 de julio de 2014

DALLAS, 9 de julio de 2014 — La obesidad es común entre los hispanos de los EE. UU. y es especialmente grave entre los jóvenes hispanos, según investigaciones publicadas en el Journal of the American Heart Association (JAHA).

La primera colección de datos a gran escala del índice de masa corporal (Body Mass Index, BMI) y de factores de riesgo de enfermedades cardiovasculares entre las comunidades hispanas/latinas de los EE. UU. sugiere que la obesidad grave puede estar asociada con un riesgo excesivo considerable de enfermedades cardiacas.

En el caso de los hispanos de los EE. UU., la obesidad epidémica “no tiene precedente y está empeorando”, afirmó el Dr. Robert Kaplan, autor principal y profesor de epidemiología y salud pública en el Albert Einstein College of Medicine de Nueva York.

“Ya que los adultos jóvenes obesos tiene mayor probabilidad de padecer más enfermedades a medida que envejecen y de tener, además, costos más altos de atención médica, deberíamos invertir fuertemente en la investigación y prevención de la obesidad como si el futuro de nuestra nación dependiera de ello.”

Los investigadores revisaron datos de un estudio de 16.344 personas hispanas de diversos orígenes nacionales en cuatro ciudades de los EE. UU. (Bronx, Chicago, Miami y San Diego). El promedio de edad de los hombres era de 40 años, y de 41 en el caso de las mujeres. Las personas de origen mexicano eran el grupo más grande (cerca del 37 por ciento de los sujetos), seguidas de las de origen cubano (20 por ciento) y portorriqueño (16 por ciento).

En términos generales, el 18 por ciento de las mujeres y el 12 por ciento de los hombres del estudio mostraban niveles de obesidad que señalan una preocupación especial acerca de riesgos de salud, definida por un BMI mayor de 35 (el BMI se calcula en función del peso y la estatura). El tipo de obesidad más grave (BMI >40, o más de 240 libras [109 kg] para una persona de 5'5" [1,65 m]) aparecía con mayor frecuencia en adultos jóvenes de 25-34 años; en este grupo de edad afecta a uno de cada veinte hombres y a aproximadamente una de cada diez mujeres. Más de la mitad de esas personas tenían niveles dañinos de colesterol HDL (el colesterol “bueno”) y de inflamación, medidos con un marcador denominado proteína C-reactiva, afirmó Kaplan. Cerca del 40 por ciento tenía alta presión arterial, y más de una cuarta parte padecía diabetes.

“Es una carga muy pesada para estos jóvenes, quienes deberían estar en la flor de la vida”,
dijo Kaplan. “Los jóvenes, y en particular los hombres (que en nuestro estudio alcanzaron el nivel más alto de factores de riesgo de futuras enfermedades cardiovasculares), son precisamente las personas que tienden a ignorar la necesidad de tener chequeos médicos regulares, adoptar un estilo de vida saludable y buscar la ayuda de los profesionales de salud.”

El estudio también reveló que las mujeres hispanas tienen una mayor probabilidad que los hombres de encontrarse en el nivel de obesidad más grave.

No obstante, en comparación con las mujeres, la alta presión arterial y la diabetes (en ambos casos, factores de riesgo de enfermedades cardiacas y de derrame cerebral) parecen estar más estrechamente vinculadas con la obesidad grave en los hombres.

Los resultados referentes a los jóvenes hispanos en edad de procrear, sugieren a Kaplan que los profesionales de salud deberían adoptar una estrategia integral y familiar para el control del peso. Una multitud de factores biológicos y sociales que afectan al peso de los padres también podrían repercutir en sus hijos, afirmó Kaplan.

Los coautores del estudio son M. Larissa Avilés-Santa M.D., Ph.D.; Christina M. Parrinello, M.P.H.; David B. Hanna, Ph.D.; Molly Jung, M.P.H.; Sheila F. Castañeda, Ph.D.; Arlene L. Hankinson, M.D., M.S.; Carmen R. Isasi, M.D., Ph.D.; Orit Birnbaum-Weitzman, Ph.D.;
Ryung S. Kim, Ph.D.; Martha L. Daviglus, M.D., Ph.D.; Gregory A. Talavera, M.D., M.P.H.;
Neil Schneiderman, Ph.D.; y Jianwen Cai, Ph.D. Las declaraciones con respecto a los autores aparecen en el manuscrito.

El Estudio de salud pública hispana/Estudio de latinos (Hispanic Community Health Study/
Study of Latinos) recibió apoyo del National Heart, Lung, and Blood Institute.

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