Muchos pacientes de ataque cerebral no reciben una terapia que les podría salvar la vida

Reporte de la reunión de la American Stroke Association– Sesión A17 – Abstracto 116

Lo más sobresaliente del estudio: 

  • Muchos pacientes de ataque cerebral isquémico no reciben tPA, lo que puede disminuir sus probabilidades de recuperación.
  • Los afroamericanos, hispanos, mujeres y la gente de la región del “Stroke Belt” (un área donde surgen más ataques cerebrales) son menos propensos a recibir tPA.
  • Los pacientes que son tratados en hospitales urbanos grandes, hospitales certificados en cuidados de ataque cerebral y hospitales que participan en el programa Get With The Guidelines®-Stroke de la American Heart Association son más propensos a recibir tPA.
  • Los pacientes con seguro privado son más propensos a recibir tPA que los que tienen Medicare.

No publicar hasta el jueves 23 de febrero de 2017 a las 7:36 a.m. CT/8:36 a.m. ET

HOUSTON, 23 de febrero de 2017 – A pesar de que el tratamiento tPA para ataques cerebrales ha aumentado con el tiempo, las minorías, mujeres y residentes de 11 estados del sudeste que componen el “Stroke Belt” (la region donde surgen más ataques cerebrales) son dejados de lado cuando se trata de recibir tPA, de acuerdo con una investigación presentada en la Conferencia Internacional sobre ataque cerebral de la American Stroke Association 2017.

El Activador Tisular del Plasminógeno, o tPA, es el único tratamiento aprobado por la Administración de Alimentos y Medicamentos de los Estados Unidos (FDA) para ataques cerebrales isquémicos, el tipo de ataque cerebral más común. Si se administra en las primeras 4.5 horas de los primeros signos de ataque cerebral, la tPA puede disolver el coágulo sanguíneo y restaurar el flujo sanguíneo a la parte del cerebro afectada.

“Los hospitales, gobiernos y otras organizaciones están llevando a cabo esfuerzos para aumentar el número de pacientes que reciben tPA,” dijo Tracy Madsen, M.D., Sc.M., investigadora principal y profesora asistente de Medicina de Urgencias en la Universidad de Brown en Rhode Island. “Queríamos ver si estos esfuerzos en mejorar la calidad estaban haciendo una diferencia”.

El estudio revisó los registros de National Inpatient Sample de 563,087 pacientes (edad media de 74) que sufrieron un ataque cerebral isquémico entre 2005 y 2011. En general, 3.8 por ciento de los pacientes recibió tPA, con el número creciendo cada año.

Los investigadores descubrieron que:

  • Los afroamericanos fueron 38 por ciento menos propensos que los caucásicos a recibir tPA.
  • Los hispanos fueron 25 por ciento menos propensos que los caucásicos a recibir tPA.
  • Las mujeres fueron 6 por ciento menos propensas que los hombres a recibir tPA.
  • Quienes tenían seguro privado fueron 29 por ciento menos propensos a recibir tPA en comparación con quienes tenían Medicare.
  • Los residentes del “Stroke Belt” fueron 31 por ciento menos propensos a recibir tPA que los que vivían en cualquier otro lugar.

Los investigadores también descubrieron que los pacientes dados de alta de centros de ataque cerebral u hospitales designados que participan en el programa American Heart Association’s Get With The Guidelines®─Stroke fueron más propensos a recibir tPA. De igual manera, los pacientes fueron más propensos a recibir tPA en hospitales urbanos grandes u hospitales universitarios en comparación con los pacientes dados de alta de hospitales rurales, pequeños o no universitarios.

Madsen dijo que probablemente el número creciente de hospitales participando en el programa Get With The Guidelines®─Stroke y la legislación que requiere que los servicios de emergencia lleven a los pacientes de ataque cerebral a centros regionales de ataque cerebral aumentarán el número de pacientes que reciben tPA.

 “Algunos estudios previos han encontrado que hasta tres cuartos de los pacientes llegan cuando ya ha cerrado la ventana para aplica tPA”, dijo Madsen. “Muchos pacientes en todos los grupos no llegan al hospital a tiempo, declaración que es particularmente cierta para las minorías subrepresentadas”.

Una limitante importante de la información del estudio es que los investigadores no pudieron determinar por qué los pacientes no reciben tPA. El estudio también está limitado porque no pudimos ajustarnos a factores a nivel del paciente como el tiempo de llegada y otros criterios de exclusión de tPA, severidad del ataque cerebral, educación del paciente y nivel socioeconómico. “Se necesita más investigación para entender la razón por la que muchos pacientes no reciben tPA,” dijo Madsen.

“Igual hay mucho trabajo que hacer en el ámbito de la educación sobre ataques cerebrales para que los pacientes reconozcan los síntomas de ataques cerebrales y llamen inmediatamente a los servicios de emergencia,” comentó Madsen.

De acuerdo con el Heart Disease and Stroke Statistical Update de la American Heart Association, 795,000 estadounidenses sufren un ataque cerebral al año, causando casi 129,000 muertes. Los residentes del “Stroke Belt”—Alabama, Arkansas, Georgia, Indiana, Kentucky, Louisiana, Mississippi, Carolina del Norte, Carolina del Sur, Tennessee y Virginia— sufren tasas todavía más altas de ataques cerebrales y muertes a causa de un ataque cerebral.

La National Inpatient Sample es la base de datos más grande públicamente disponible de cuidado médico hospitalario en los Estados Unidos.

Los coautores del estudio son Shannon Melluzo, B.A.; Charles R. Wira III, M.D.; Zainab Magdon-Ismail, Ed.M., M.P.H.; David Day, B.S., y Toby I. Gropen, M.D. Author disclosures are on the abstract.

El estudio fue financiado por la American Heart Association/American Stroke Association Founders Affiliate y el Northeast Cerebrovascular Consortium.

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