March 24, 2016 Categories: Foreign Language News Releases, Heart News

Lo más sobresaliente del estudio

  • En Estados Unidos, los adultos de diferentes orígenes hispanos o latinos que corren riesgo de sufrir enfermedades cardiacas reportaron una variación significativa en el uso de medicamentos para bajar el colesterol conocidos como estatinas.
  • El uso de estatina es más alto entre los adultos estadounidenses con herencia puertorriqueña o dominicana y más bajo entre los de origen centroamericano. 
  • El que los participantes del estudio contaran con seguro médico influyó en el uso de estatina.

No publicar hasta el miércoles 30 de marzo de 2016 a las 3 p.m. CT / 4 p.m. ET

DALLAS, 30 de marzo de 2016 — En Estados Unidos, los adultos de diferentes orígenes hispanos/latinos que corren riesgo de sufrir enfermedades cardiacas reportaron una variación significativa en el uso de los ampliamente recetados medicamentos para bajar el colesterol conocidos como estatinas, de acuerdo con una nueva investigación presentada en el Diario de la American Heart Association. La diferencia recaía en si los sujetos contaban o no con un seguro médico.

“Estos hallazgos tienen implicaciones importantes para prevenir disparidades en las consecuencias cardiovasculares dentro de la creciente población de origen hispano/latino”, dijo Dima M. Qato, Pharm.D., M.P.H., Ph.D., autora principal del estudio y profesora asistente de sistemas, resultados y políticas de farmacología en la Universidad de Illinois en Chicago. “Los esfuerzos para aumentar el uso de estatinas, especialmente en individuos que han sufrido algún ataque cardiaco o cerebral previo, deberían incluir el objetivo de expandir el seguro médico para todos los adultos hispanos/latinos quienes actualmente carecen de cobertura”.

En uno de los primeros estudios donde se documentaron las diferencias en el uso de estatina y aspirina entre diversas poblaciones hispanas/latinas en Estados Unidos, los investigadores descubrieron que el uso de estatinas era mayor entre los participantes con alto riesgo de origen puertorriqueño, 33 por ciento, seguidos por aquéllos de herencia dominicana, 28 por ciento. El rango fue de 22 por ciento para los participantes de origen cubano y sudamericano y 20 por ciento para los de origen centroamericano; sin embargo, en todos los grupos se vio una relación entre la falta de seguro médico y la baja probabilidad de usar estatinas.

Los resultados fueron obtenidos de 4,139 pacientes con alto riesgo de sufrir enfermedades cardiacas inscritos en el Estudio Médico de la Comunidad Hispana/Estudio de Latinos en Bronx, Nueva York; Chicago, Illinois; Miami, Florida, y San Diego, California entre marzo de 2008 y junio de 2011. Todos los participantes (edad promedio 52, cerca de la mitad mujeres) corrían alto riesgo de sufrir enfermedades cardiacas, que para fines del estudio significa nunca haber tenido un ataque cardiaco, cerebral o diabetes. Al inscribirse, los participantes pasaron por revisiones médicas y respondieron cuestionarios sobre su uso de medicamentos e historial de enfermedades cardiacas.

En general, los investigadores notaron que un cuarto de los participantes del estudio tomaba estatinas y menos de la mitad (44 por ciento) tomaba aspirina.  El uso de aspirina (disponible sin receta médica) era comparable entre todos los grupos hispanos/latinos.  

“Los esfuerzos para mejorar la prescripción de estatinas para pacientes que se beneficiarían de ellas es especialmente importante cuando hablamos de pacientes con historial de enfermedades cardiacas”, dijo Qato. “Los proveedores de salud y quienes crean las políticas deben estar conscientes del papel del seguro médico en el uso de medicamentos cardiovasculares preventivos en poblaciones hispanas/latinas específicas”.

Las enfermedades cardiacas son la principal causa de muerte para los estadounidenses y el ataque cerebral la quinta. Sin embargo, los hispanos y latinos corren todavía mayor riesgo de tener una  enfermedad cardiovascular debido a su presión arterial alta, obesidad y diabetes. Los cambios en el estilo de vida señalados en Los 7 pasos®  de la American Heart Association (controlar el colesterol, controlar la presión arterial y el azúcar en sangre, activarse, comer mejor, perder peso y dejar el hábito de fumar) pueden ayudar a disminuir estos riesgos. Pero cuando los cambios en el estilo de vida no son suficientes, el medicamento puede ser necesario.

Los coautores del estudio son Todd A. Lee, Pharm.D, Ph.D.; Ramon Durazo-Arvizu, Ph.D.; Donghong Wu, M.S.; Jocelyn Wilder, M.P.H.; Samantha A. Reina, M.S.; Jianwen Cai, Ph.D.; Franklin Gonzalez II, M.S.; Gregory A Talavera, M.D., M.P.H.; Robert Ostfeld, M.D., M.S. y Martha L. Daviglus M.D., Ph.D.

El estudio recibió el apoyo del Instituto Nacional del Corazón, los Pulmones y la Sangre; el Instituto Nacional de Salud de las Minorías y Disparidades en la Salud; el Instituto Nacional de la Sordera y Otros Trastornos de la Comunicación; el Instituto Nacional de Investigación Dental y Craneofacial; el Instituto Nacional de la Diabetes y las Enfermedades Digestivas y Renales; el Instituto Nacional de Trastornos Neurológicos y Accidentes Cerebrovasculares, y la Oficina de Suplementos Dietéticos de los NIH.

Recursos adicionales:

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