Puntos destacados de la investigación:

  • Según un estudio realizado en niñas entre 13 y 17 años de edad, el riesgo de presión arterial alta era mayor entre las adolescentes con una afección asociada con períodos menstruales irregulares llamada síndrome de ovario poliquístico, en comparación con las adolescentes sin esta afección.
  • En un estudio diferente en mujeres menores de 50 años, aquellas con períodos menstruales dolorosos tenían un riesgo notablemente mayor de enfermedad cardíaca en comparación con aquellas mujeres sin la afección conocida como dismenorrea.
  • Las investigadoras de ambos estudios sugieren que las futuras investigaciones se centren en cómo estas afecciones reproductivas pueden influir en el riesgo de enfermedades cardiovasculares a largo plazo en las mujeres.

Prohibida su divulgación hasta las 4 a.m. CT/5 a.m. ET del lunes, 6 de noviembre de 2023

DALLAS, 6 de noviembre de 2023 — Dos afecciones de salud reproductiva comunes en las mujeres, el síndrome de ovario poliquístico y la dismenorrea, están asociadas con un mayor riesgo de enfermedad cardiovascular, según dos estudios preliminares que se presentarán en las Sesiones Científicas 2023 de la American Heart Association. La reunión, que se celebrará del 11 al 13 de noviembre en Filadelfia, es un importante intercambio mundial de los últimos avances científicos, investigaciones y actualizaciones de la práctica clínica basadas en la evidencia en la ciencia cardiovascular.

La enfermedad cardiovascular, incluidas tanto las enfermedades cardíacas y vasculares como la presión arterial alta, es la principal causa de muerte entre las mujeres. De acuerdo con la actualización 2023 de las estadísticas sobre enfermedades cardíacas y ataques o derrames cerebrales de la American Heart Association, casi el 45% de las mujeres de 20 años y más padecen algún tipo de enfermedad cardiovascular.

Una mejor prevención de las enfermedades ayudaría a reducir la incidencia de enfermedades cardíacas entre las mujeres jóvenes, según la autora de uno de los estudios, Eugenia Alleva, M.D., M.S., investigadora postdoctoral del Departamento de Inteligencia Artificial y Salud Humana de Windreich y el Instituto Hasso Plattner de Salud Digital en Mount Sinai en la ciudad de Nueva York.

“Es importante observar los factores relacionados con la menstruación en general, ya que son específicos de la población de mujeres jóvenes, que es una población pasada por alto por las herramientas actuales de predicción de riesgos que se desarrollaron sobre la base de una población de mayor edad y predominantemente masculina,” dijo Alleva.

Dos nuevos estudios, realizados por grupos de investigación diferentes, exploraron cómo las afecciones comunes de salud reproductiva en las mujeres pueden afectar el riesgo de enfermedad cardiovascular. Un estudio analiza el síndrome de ovario poliquístico, que es un desequilibrio en las hormonas reproductivas caracterizado por períodos irregulares o faltantes y quistes en los ovarios que se estima que afecta a 1 de cada 10 mujeres en edad fértil. El segundo estudio evalúa el dolor durante los períodos menstruales, conocido como dismenorrea, que es el problema más común del ciclo menstrual que experimentan las mujeres.

Riesgo de presión arterial alta en adolescentes con síndrome de ovario poliquístico (Resumen 176)

En un estudio de casi 170,000 niñas estadounidenses, de entre 13 y 17 años, el riesgo de presión arterial alta (presión arterial 130/80 mm Hg o más) fue un 30% mayor para las niñas con síndrome de ovario poliquístico en comparación con aquellas sin la afección. Hasta el 5% de los niños y adolescentes estadounidenses tienen presión arterial alta y hasta el 18% tienen presión arterial elevada.

“Si bien están surgiendo datos sobre los efectos cardiovasculares del síndrome de ovario poliquístico a lo largo de la vida, pocos estudios han examinado los riesgos para la salud asociados específicamente entre las adolescentes,” dijo la autora principal del estudio, Sherry Zhang, M.D., Médica Residente en Medicina Interna en Kaiser Permanente Oakland Medical Center en Oakland, California. “Estudiar a las adolescentes nos permitirá identificar mejor las posibles complicaciones cardiometabólicas del síndrome de ovario poliquístico que pueden desarrollarse a una edad temprana con la esperanza de reducir el riesgo cardiovascular futuro.”

Las investigadoras hallaron lo siguiente:

  • La prevalencia de presión arterial alta fue mucho mayor entre las que tenían síndrome de ovario poliquístico, un 18.6% frente a un 6.9% entre las que no tenían síndrome de ovario poliquístico.
  • El síndrome de ovario poliquístico se asoció con un riesgo 1.3 veces mayor de tener una lectura de hipertensión arterial superior a 130/80 mm Hg.

“Estos hallazgos enfatizan la importancia del control rutinario de la presión arterial y la modificación del estilo de vida en las adolescentes en riesgo, incluidas aquellas con síndrome de ovario poliquístico, con el fin de prevenir el desarrollo de hipertensión,” dijo Zhang.

Antecedentes y diseño del estudio:

  • Las historias clínicas fueron datos extraídos de Kaiser Permanente Northern California desde 2012 hasta 2018.
  • Más de 1,140 de las casi 170,000 adolescentes de la base de datos tenían síndrome de ovario poliquístico.
  • Casi el 66% de todas las niñas tenían un peso saludable, casi el 19% tenían sobrepeso y más del 15% estaban clasificadas como obesas.
  • Aproximadamente 3 de cada 4 niñas del estudio tenían presión arterial normal (menos de 120/80 mm Hg); el 17.5% tenía presión arterial elevada (120-129/menos de 80 mm Hg); y el 7.0% tenía hipertensión arterial.
  • Según las historias clínicas de todas las niñas del estudio, alrededor de un tercio eran blancas no hispanas; casi el 10% eran negras, aproximadamente el 30% eran hispanas, el 20 % eran asiáticas o nativas de las islas del Pacífico y aproximadamente el 6% eran de razas u orígenes étnicos diferentes o desconocidos.
  • Para cada una de las adolescentes, las investigadoras registraron la presión arterial, la altura y el peso medidos en una visita inicial de control infantil, junto con cualquier diagnóstico de síndrome de ovario poliquístico dentro del año posterior a esa visita.
  • Entre las jóvenes con hipertensión arterial, alrededor del 6% de las niñas estaban en el rango de presión arterial alta en etapa 1 (130/80-139/89 mm Hg) y menos del 1% estaban en el rango de presión arterial alta en etapa 2 (igual o superior a 140/90 mm Hg). Las medidas de la presión arterial se tomaron en una sola visita de control infantil, por lo que las autoras de los estudios caracterizaron los hallazgos de la presión arterial en algunos casos como en el rango hipertensivo, en lugar de hipertensión confirmada, reconociendo que las medidas de la presión arterial en los niños pueden variar con el tiempo.

Una limitación del estudio es que las investigadoras clasificaron la presión arterial basándose en una única medición y no pudieron sacar conclusiones sobre el riesgo de presión arterial alta persistente.

Los nombres de los coautores, los datos públicos y las fuentes de financiación se encuentran en el resumen.

Riesgo de enfermedad cardíaca en mujeres jóvenes con dismenorrea (Resumen 177)

Otro estudio se centró en más de 55,000 mujeres menores de 50 años, de las cuales a unas 30,000 se les había diagnosticado dismenorrea, que se caracteriza por períodos menstruales dolorosos. El análisis constató que las mujeres con dismenorrea tenían el doble de probabilidades de tener un mayor riesgo de enfermedad cardíaca isquémica (incluida angina, ataque cardíaco, complicaciones de un ataque al corazón y enfermedad cardíaca isquémica crónica o en curso) en comparación con aquellas que no tenían la afección.

Según el American College of Obstetricians and Gynecologists, más de la mitad de las mujeres que menstrúan tienen algo de dolor durante 1 o 2 días al mes. Por lo general, el dolor es leve. Pero para algunas mujeres, el dolor es tan intenso que les impide realizar sus actividades normales durante varios días al mes.

“Estudiar la dismenorrea es importante dado que es el problema menstrual más frecuente. Se asocia con estrés intenso y una alteración del sistema nervioso autónomo, lo que influye en la función del corazón y los vasos sanguíneos y se asocia con el aumento de ciertas moléculas relacionadas con la inflamación,” dijo la autora principal del estudio, Alleva. “Tanto la inflamación como el estrés también se asocian con un mayor riesgo cardiovascular, y el estrés se destaca particularmente por su relevancia en las enfermedades cardíacas entre las mujeres jóvenes,”

Las investigadoras determinaron que:

  • En comparación con las mujeres sin dismenorrea, las mujeres con esta afección tenían el doble de probabilidades de sufrir una enfermedad cardíaca isquémica general, caracterizada por dolor en el pecho o malestar cuando una parte del músculo cardíaco no recibe suficiente sangre.
  • Las mujeres con dismenorrea tenían más de tres veces de probabilidades de experimentar dolor en el pecho conocido como angina.
  • Las mujeres con dismenorrea tenían el doble de probabilidades de tener una enfermedad cardíaca isquémica crónica o en curso, que es una afección a largo plazo en la que el corazón recibe menos sangre y oxígeno debido al estrechamiento de los vasos sanguíneos.

“Nuestros hallazgos sugieren que la dismenorrea es un factor de riesgo importante de enfermedad cardíaca en mujeres jóvenes que podría usarse para definir mejor el riesgo cardiovascular en esta población,” dijo Alleva. “Estos hallazgos también se suman a los esfuerzos de investigación en curso destinados a identificar y construir modelos de riesgo personalizados para mujeres jóvenes, lo que en última instancia permitirá mejorar la predicción de riesgos y la prevención de enfermedades,”

Una limitación importante del estudio es que las investigadoras realizaron un estudio transversal, lo que significa que evaluaron los datos de un solo momento y, por lo tanto, no pueden determinar si puede haber un vínculo cronológico entre la dismenorrea y la enfermedad cardíaca.

Antecedentes del estudio:

  • Las investigadoras evaluaron los datos de salud en los EE. UU. de más de 30,500 mujeres con dismenorrea y más de 25,300 mujeres sin la afección.
  • Las investigadoras analizaron los diagnósticos de enfermedades cardíacas generales antes de los 50 años de edad, así como los subtipos de enfermedades cardíacas: angina (dolor de pecho relacionado con el corazón), ataques cardíacos, complicaciones de ataques al corazón, así como enfermedad cardíaca crónica (una afección a largo plazo en la que el corazón recibe menos sangre y oxígeno debido al estrechamiento de los vasos sanguíneos). También evaluaron las anomalías menstruales de las mujeres, incluidos los ciclos menstruales irregulares, el sangrado menstrual abundante y otras afecciones relacionadas, al igual que la endometriosis, a fin de evaluar el riesgo asociado con la dismenorrea independientemente de estas otras afecciones menstruales.
  • Se examinaron las historias clínicas electrónicas de pacientes tratadas en Mount Sinai, principalmente entre 2011 y 2023. Sin embargo, el 18% de las pacientes tenía información de salud relacionada con períodos anteriores, y la información más antigua se remonta a 1987.

“Estos estudios son extremadamente importantes porque brindan información sobre cómo los factores específicos de las mujeres jóvenes pueden afectar el riesgo cardiovascular en el futuro. Cuanto antes podamos identificar estos riesgos únicos, antes podremos intervenir con tratamientos para reducir esos riesgos e idealmente salvar vidas,” dijo Harmony Reynolds, M.D., Presidenta del Comité sobre Enfermedades Cardiovasculares y Derrames Cerebrales en Mujeres y Poblaciones Subrepresentadas de la American Heart Association, Directora del Centro Sarah Ross Soter para la Investigación Cardiovascular de la Mujer del Centro Médico Langone de la Universidad de Nueva York y Profesora Asociada en el Departamento de Medicina de la Escuela Grossman de Medicina de la Universidad de Nueva York, en la ciudad de Nueva York. “Un punto particular a destacar aquí es resaltar el importante papel que puede desempeñar el ginecólogo de la mujer en su salud en general, incluida la salud del corazón. Debido a que muchas mujeres pueden utilizar las visitas anuales de revisión con su ginecólogo como su principal punto de atención, estas visitas ofrecen una oportunidad excepcional para hablar sobre los riesgos exclusivos de las mujeres, junto con la importancia de mantener un estilo de vida saludable para el corazón, que es uno de los pilares para reducir el riesgo de enfermedad cardiovascular.”

Los nombres de los coautores, los datos públicos y las fuentes de financiación se encuentran en el resumen. 

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