Siete pasos para mantener la salud del cerebro desde la infancia hasta la tercera edad

Recomendaciones presidenciales de la American Heart Association y la American Stroke Association

September 07, 2017 Categories: Foreign Language News Releases, Stroke News

Recomendaciones destacadas

  • El conjunto de siete pasos sencillos para mantener la salud del corazón, denominado "Life's Simple 7", también puede ayudar a mantener la salud del cerebro en excelentes condiciones, afirma un grupo de expertos.
  • Mejorar el estado de salud mediante las recomendaciones de "Life's Simple 7" puede ayudar a reducir el riesgo de demencia provocada por accidentes cerebrovasculares, demencia vascular o la enfermedad de Alzheimer.

DALLAS, 7 de septiembre de 2017 — Llevar un estilo de vida saludable es tan beneficioso para el cerebro como lo es para el resto del cuerpo y ayuda a reducir el riesgo de deterioro cognitivo (pérdida en la capacidad para razonar) relacionado con la edad, según se afirma en las nuevas recomendaciones de la American Heart Association/American Stroke Association.

Tanto el corazón como el cerebro necesitan un flujo sanguíneo adecuado pero muchas personas experimentan un estrechamiento o bloqueo de los vasos sanguíneos en el transcurso de su vida. Esta enfermedad es lo que conocemos como ateroesclerosis y es la causa de muchos ataques cardíacos y accidentes cerebrovasculares. Muchos factores de riesgo de la ateroesclerosis se pueden modificar con una dieta sana, actividad física y evitar el consumo de productos del tabaco, entre otras recomendaciones.

"La investigación resumida en las recomendaciones demuestra de forma convincente que los factores de riesgo que provocan la ateroesclerosis, también son los principales contribuyentes al deterioro cognitivo en la vejez y la enfermedad de Alzheimer. Mediante siete sencillos pasos, denominados "Life's Simple 7", no solo podemos prevenir un ataque cardíaco o un accidente cerebrovascular, sino que también evitamos el deterioro cognitivo”, explica el Dr. Philip Gorelick, especialista en neurología vascular, MPH, director del grupo de redacción de recomendaciones y director médico ejecutivo del Mercy Health Hauenstein Neurosciences de Grand Rapids, Michigan.

"Life's Simple 7" presenta un grupo de factores saludables desarrollados por la American Heart Association para definir y fomentar la salud cardiovascular. Los estudios demuestran que estos siete factores también ayudan a mantener la salud del cerebro de los adultos en buenas condiciones.

El programa "Life's Simple 7" insta a:

  • Controlar la presión arterial
  • Controlar el colesterol
  • Mantener el azúcar en sangre a niveles normales
  • Realizar ejercicio físico
  • Llevar una dieta sana
  • Perder el peso extra
  • No empezar a fumar o dejar de hacerlo

Un cerebro sano se define como un cerebro con capacidad para prestar atención, recibir y reconocer la información a través de los sentidos, aprender y recordar, comunicarse, resolver problemas y tomar decisiones, asistir a la capacidad motora y controlar las emociones. El deterioro cognitivo puede afectar a alguna o a todas estas funciones.

Las recomendaciones, publicadas en la revista de la American Heart Association Stroke, destacan la importancia de seguir estos pasos para mantener la salud cerebral lo antes posible porque la ateroesclerosis, el estrechamiento de las arterias causante de ataques cardíacos, insuficiencia cardíaca y accidentes cerebrovasculares, puede aparecer en la infancia. "Se están llevando a cabo estudios para conocer cómo las estrategias cardiosaludables pueden afectar a la salud del cerebro, incluso en las primeras etapas de la vida", afirma Gorelick. Aunque aún es necesario realizar más investigaciones, "las perspectivas son prometedoras".

El aumento de la presión arterial, el colesterol y el azúcar en sangre pueden provocar alteraciones en vasos sanguíneos grandes y pequeños, lo que da lugar a una sucesión de complicaciones que reducen el flujo sanguíneo al cerebro. Por ejemplo, sabemos que la presión arterial alta, que afecta a 1 de cada 3 adultos en EE. UU., daña vasos sanguíneos que suministran oxígeno y nutrientes al corazón y al cerebro, puntualiza Gorelick. El daño puede desembocar en la acumulación de depósitos grasos o ateroesclerosis, y a la formación de coágulos asociada. Los vasos se estrechan y se reduce el flujo sanguíneo al cerebro, lo que puede provocar un accidente cerebrovascular o accidentes isquémicos transitorios". La disminución de la capacidad mental resultante se denomina deterioro cognitivo vascular o demencia vascular.

Antes, los expertos creían que los problemas cognitivos provocados por la enfermedad de Alzheimer y otras afecciones similares eran totalmente independientes del accidente cerebrovascular pero "con el tiempo, hemos descubierto que los mismos factores de riesgo del accidente cerebrovascular mencionados en "Life's Simple 7" también son factores de riesgo de la enfermedad de Alzheimer y, posiblemente, de otros trastornos neurodegenerativos", explica Gorelick.

En las recomendaciones también se indica que es importante seguir las directrices previamente publicadas por la American Heart Association, el Institute of Medicine y la Alzheimer's Association, donde se incluyen el control del riesgo cardiovascular y se sugiere la implicación social, entre otras estrategias relacionadas, para mantener la salud del cerebro.

Las acciones de "Life's Simple 7", basadas en las conclusiones de diferentes estudios científicos, cumplen tres normas prácticas que el comité desarrolló como indicadores para mejorar la salud del cerebro porque se pueden medir, modificar y monitorizar, afirma Gorelick. Estos tres criterios hacen posible pasar del conocimiento a la acción porque los profesionales sanitarios pueden evaluar fácilmente los elementos de "Life's Simple 7", como la presión arterial, pueden animar a cumplir otros pasos saludables probados y pueden evaluar los cambios con el paso del tiempo.

Las recomendaciones de la AHA proporcionan la base para desarrollar una definición más amplia de salud del cerebro que incluye otros factores influyentes, explica Gorelick, como la presencia de fibrilación auricular, un tipo de irregularidad en el latido cardíaco que se ha asociado a problemas cognitivos, el nivel de educación y alfabetización, la condición económica y social, la región geográfica de residencia, otras enfermedades del cerebro y traumatismos craneoencefálicos.

También representan el punto de partida para ampliar las investigaciones hacia áreas que plantean la existencia de marcadores detectables, como hallazgos en pruebas de imagen del cerebro o genéticas, que podrían indicar la susceptibilidad a enfermedades cardiovasculares o del cerebro, aclara Gorelick. "En algún momento de nuestra vida tiene que haber un interruptor que se activa y nos orienta hacia una dirección futura que nos expondrá al riesgo de padecer deterioro cognitivo y demencia".

El tratamiento de la demencia es muy caro. Se calcula que los gastos de cuidados directos son mayores que los del cáncer e iguales a los de las cardiopatías. Asimismo, el importe de los cuidados sanitarios no remunerados a pacientes con demencia supera los 200 000 millones de dólares al año.

Según las recomendaciones, a medida que la esperanza de vida aumenta en EE. UU. y en otros países, en el año 2030 más de 75 millones de personas de todo el mundo sufrirán demencia. "Los legisladores tendrán que asignar recursos sanitarios a este problema", afirma Gorelick. Los índices de monitorización de la demencia de lugares con iniciativas de salud pública para mejorar la salud del corazón "podrían proporcionar información importante acerca del éxito de este tipo de enfoque y las necesidades futuras de recursos sanitarios para la tercera edad", puntualiza.

Los autores de las recomendaciones revisaron 182 estudios científicos publicados para formular las conclusiones que, junto con "Life's Simple 7", tienen el potencial para ayudar a la gente a mantener el cerebro sano durante toda la vida.

Los coautores son la Dra. Karen L. Furie, M.P.H. (codirectora); Dr. Costantino Iadecola, (codirector); Dr. Eric E. Smith, M.P.H.; Dra. Salina P. Waddy; Dr. Donald M. Lloyd-Jones, Sc.M.; Dr. Hee-Joon Bae, Ph.D.; Dra. Mary Ann Bauman; Dr. Martin Dichgans; Pamela W. Duncan, Ph.D.; Meighan Girgus, M.B.A.; Virginia J. Howard, Ph.D.; Ronald M. Lazar, Ph.D.; Dra. Sudha Seshadri; Dr. Fernando D. Testai, Ph.D., M.S.; Dr. Stephen van Gaal; Dra. Kristine Yaffe; Hank Wasiak, M.B.A.; y Dra. Charlotte Zerna, M.Sc., en nombre de la American Heart Association/American Stroke Association. Los conflictos de interés de los autores están en el artículo.

Recursos adicionales:

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