Puntos destacados de la investigación:

  • Las personas expuestas a niveles elevados de ruido de transporte en su residencia, incluido el tráfico vehicular (como automóviles y autobuses), trenes y aviación, se enfrentan a un mayor riesgo de desarrollar afecciones graves relacionadas con el corazón.
  • El vínculo fue similar para las personas con patrones de sueño saludable y aquellas con patrones de sueño no saludables, que en este estudio se definen como un diagnóstico de un trastorno del sueño, o que duermen más o menos de 7 a 9 horas por noche.
  • Los hallazgos sugieren que la exposición crónica al ruido fuerte del transporte puede ser un factor de riesgo ambiental que aumenta el riesgo de enfermedades cardiovasculares, que es posible que los patrones de sueño regulares y saludables no puedan contrarrestar, según comentaron los investigadores.
  • Nota: El estudio que se presenta en este comunicado de prensa es un resumen de investigación. Los resúmenes que se presentan en las reuniones científicas de la American Heart Association (Asociación Americana del Corazón) no son revisados por expertos, y los hallazgos se consideran preliminares hasta que se publiquen como un artículo completo en una revista profesional científica revisada por expertos.

Prohibida su divulgación hasta las 4 a. m. CT/5 a. m. ET del lunes 2 de noviembre del 2026

DALLAS, 2 de noviembre del 2026 — Los adultos expuestos a niveles elevados de ruido de transporte en su residencia debido al tráfico (automóviles y autobuses), como también a aviones y trenes, se vincularon a un mayor riesgo de eventos cardíacos graves y una mayor probabilidad de desarrollar factores de riesgo cardiovascular, tales como colesterol alto (sitio web en inglés), presión arterial alta o diabetes (sitio web en inglés), incluso entre las personas con sueño saludable, de acuerdo con una nueva investigación preliminar independiente que se presentará en las Sesiones Científicas del 2026 de la American Heart Association (Asociación Americana del Corazón). La reunión, que se realizará del 6 al 9 de noviembre en Chicago, es el principal intercambio mundial de los últimos avances científicos, las investigaciones y las actualizaciones de las prácticas clínicas basadas en evidencia en el área de la ciencia cardiovascular.

“El hallazgo clave de nuestro estudio es que la relación entre la exposición al ruido y los eventos de enfermedades cardiovasculares y la cantidad de factores de riesgo cardiovascular desarrollados fue similar entre las personas con y sin sueño saludable, lo que sugiere que el sueño saludable no protege contra los efectos cardíacos adversos de la exposición al ruido”, comentó el autor principal del estudio Joseph Nguyen, M.D., médico residente de medicina interna del Massachusetts General Hospital y miembro del Cardiovascular Imaging Research Center en Boston. “Esperábamos que los trastornos del sueño influyeran en la relación entre la exposición al ruido y las enfermedades cardíacas. Fue sorprendente descubrir que la salud del sueño parecía no influir".

El ruido del tráfico vehicular se ha convertido en un problema significativo; sin embargo, la investigación indica que el ruido de otras formas de transporte, como el ruido de los aviones, también puede aumentar el riesgo de enfermedades cardíacas. La Organización Mundial de la Salud afirma que el ruido es un riesgo de salud pública y ha establecido límites para la exposición al ruido a fin de ayudar a reducir estos efectos”, comentó Nguyen.

Los investigadores analizaron historias clínicas y datos de encuestas sobre estilo de vida de más de 100,000 adultos, además de datos sobre el ruido del transporte del gobierno de EE. UU., para examinar si los riesgos cardíacos relacionados con el ruido del transporte eran diferentes entre las personas con sueño normal y anormal. Específicamente, examinaron niveles promedio de ruido por sobre 45 a 50 decibeles, lo que es similar a una lluvia moderada o escribir en un teclado.

“Es importante considerar que los niveles de ruido de nuestro conjunto de datos son un promedio de 24 horas, en lugar de niveles máximos de ruido, que pueden ser mucho más altos. Por ejemplo, las estaciones de metro tienen un nivel de ruido de alrededor de 75 decibeles cuando los trenes están detenidos y puede ser superior a 100 decibeles cuando estos están llegando o partiendo”, afirmó Nguyen.

¿Cuáles son los hallazgos principales del estudio?

  • La exposición a niveles elevados de ruido de transporte (sobre 50 decibeles) se asoció con un aumento de entre el 8% y el 10% en el desarrollo de factores de riesgo de enfermedades cardíacas, tales como colesterol alto, presión arterial alta y diabetes.
  • La exposición al ruido de transporte a más de 50 decibeles se vinculó con una mayor probabilidad de desarrollar un evento cardíaco adverso grave, incluso después de considerar la edad, el sexo y la calidad del sueño.

“Mientras que nuestro análisis principal se enfocó en la cantidad de factores de riesgo desarrollados, frente a qué factor de riesgo específico resultó más afectado, al analizar los factores de riesgo de forma individual, la relación más estrecha se observó con el colesterol alto, seguido de la presión arterial alta y luego la diabetes”, señaló Nguyen.

El vínculo entre el ruido de transporte y los eventos cardiovasculares fue similar para las personas con sueño saludable y no saludable, incluso después de considerar otros factores que afectan el riesgo de enfermedades cardíacas (como la presión arterial alta, el colesterol alto y la diabetes), factores socioambientales (como la contaminación del aire) y factores de salud mental (como la depresión y la ansiedad).

Nguyen señala que los hallazgos destacan la importancia de limitar la exposición al ruido ambiental dentro de lo posible para todas las personas con una alta exposición al ruido.

“Las personas con exposición al ruido deben considerar estrategias para reducir los niveles de ruido, como instalar paredes, ventanas y puertas más gruesas en sus casas; ubicar los dormitorios en las zonas más silenciosas de la casa; plantar árboles y vegetación densa en el jardín para absorber el ruido; y utilizar tapones de oídos mientras duermen”, comentó.

“Este estudio se suma a la evidencia creciente que demuestra que los factores ambientales, como la contaminación del aire, el ruido, la luz artificial, los contaminantes químicos y los eventos relacionados con el clima pueden contribuir a la carga significativa de enfermedades cardiovasculares como causa principal de muerte a nivel mundial. Crear políticas más sólidas para reducir la exposición ambiental adversa y construir infraestructura enfocada en el bienestar nos ayudará a combatir estos problemas ambientales y mejorar la salud cardíaca, y crear comunidades más saludables y sostenibles para nuestros hijos y los hijos de nuestros hijos“, afirmó el coautor de la declaración científica conjunta de la American Heart Association: Factores de estrés ambiental y salud cardiovascular: Acción local para un impacto global en un mundo cambiante (sitio web en inglés), anterior presidente de la American Heart Association, Keith Churchwell, M.D., FAHA, profesor asociado adjunto de medicina en la Facultad de Medicina Vanderbilt en Nashville, Tenn. El Dr. Churchwell no participó en este estudio.

Detalles, antecedentes, diseño y limitaciones del estudio:

  • El estudio incluyó datos desde 2010 hasta 2020 de 108,051 adultos (edad promedio de 57 años; un 58% de mujeres) que se inscribieron en el Massachusetts General Brigham Biobank.
  • La exposición al ruido de transporte se estimó utilizando un instrumento del Departamento de Transporte de EE. UU. que mide los niveles de ruido de transporte promedio en 24 horas cerca de la casa de una persona.
  • Un poco más de un tercio de los participantes, un 34.7%, tenía un sueño anormal, que incluyó apnea del sueño, insomnio, sonambulismo, terrores nocturnos (parasomnia), somnolencia excesiva durante el día (hipersomnia), narcolepsia o dormir menos de siete horas o más de nueve horas cada noche.
  • Alrededor de un tercio de los participantes (un 33%) estaba expuesto a ruido de transporte superior a 50 decibeles, y un 54.5% estaba expuesto a ruido superior a 45 decibeles.
  • El estudio tiene algunas limitaciones. En primer lugar, se analizaron datos ya recopilados, lo que significa que no es posible probar la causa y el efecto. El análisis consideró diversas fuentes de ruido de transporte, incluido el tráfico vehicular (automóviles, autobuses, etc.), trenes y aviación, por lo que los efectos pueden variar según el tipo de ruido.

Los coautores, las divulgaciones y las fuentes de financiamiento se indican en el resumen.

Las afirmaciones y conclusiones de los estudios presentados en las reuniones científicas de la American Heart Association son exclusivas de los autores y no constituyen necesariamente la política ni la posición de la Asociación. La Asociación no ofrece ninguna declaración ni garantía de ningún tipo en cuanto a su exactitud o confiabilidad. Los resúmenes que se presentan en las reuniones científicas de la Asociación no son revisados por expertos, sino que los paneles de revisión independientes los seleccionan y consideran en función del potencial que tengan de ser un aporte a la diversidad de temas y opiniones científicos analizados en la reunión. Los hallazgos se consideran preliminares hasta que se publiquen como un artículo completo en una revista profesional científica revisada por expertos.

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